Ella venia desde muy lejos.
Traia los sueños enredados con hojas que él no conocia. Estaba impregnada de hierbas y tenia la piel tostada por tanto tiempo tendida al sol entre las montañas.
La tierra de sus zapatos era de otro color, con otra textura y otro sabor, incluso su sombra era mas inclinada.
Tenia los ojos color miel y la voz cristalina y tenue.
Lo miró curiosa, como una niña que ve caminar un caracol. Pronunció palabras que sus oídos nunca supieron entender.
Cayó el sol y durmieron lado a lado viendo las estrellas.
Al amanecer ella se habia ido y todo era como antes
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Victoria
dijo:
Escrito el 3 febrero, 2011 a las 11:12 AM
Demasiado maravilloso.